Confía, pues tu oración ha sido escuchada…

A veces somos tan incrédulos que todo deberíamos de pasarlo por las manos de Dios

pero estamos tan ocupados, tan despistados, vamos por la calle con nuestros cascos sin escuchar lo que la ciudad nos ofrece.

Y quien sabe si entre esa gente hablando , en una de esas voces aparezca un algo que me diga, CONFÍA.

Tantas veces oraste al señor, que al final te ha oido, no desistas, el siempre está presente, no decaigas.

No digas ahora es tarde , nunca es tarde para Dios el siempre tiene algo bueno que ofrecerte.

Y tu ¿no esperas saber que es lo que te tiene que decir?

 

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Sus manos sanadoras…

Señor a través de tus obras vemos tu destino y el nuestro

por que has venido al mundo, queremos seguirte,

queremos parecernos a tí y ser valientes como tu, dar todo a cambio de nada.

Ser conscientes de las heridas que este mundo tiene e ir por el  cerrando heridas llevando

a otros una palabra sanadora. Señor tus palabras hacen que todo pese menos.

Gracias por acercarte a nosotros y estar entre nosotros.

 

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Hay que trabajar la viña del señor…

 

Muchas veces pasan los días tan deprisa que no nos damos cuenta de lo que hacemos

muchas veces nos piden algo EXCEPCIONAL y por falta de tiempo decimos un NO rotundo,

a veces es bueno decir NO y repartir nuestro tiempo en tareas que podamos realizar, llegando al final del día agradeciendo el tiempo compartido y el trabajo realizado.

Pero otras veces ese NO que decimos al hermano enciende una llama en nuestro corazón una llama de compromiso, de comunidad de compartir y nos lanzamos a ayudar a ese hermano sin preocuparnos perder ese tiempo, sin intenciones de ganar medallas o simplemente un Gracias , que muchas veces llena nuestro corazón.

 

Hagamos las cosas desde el corazón y recapacitemos a tiempo. No sea que nos pida algo más y por estar pendiente de otras cosas no le atendamos a su debido tiempo.

 

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